lunes, 4 de junio de 2012

AROMAS QUE VENDEN


Por: Felipe Maldonado S.

                                                         AROMAS QUE VENDEN
En un mundo donde las estrategias de mercadeo han apelado únicamente a los sentidos convencionales como son el oído y la vista, el marketing olfativo se constituye en una estrategia plenamente válida para seducir a los clientes y crear una estrategia comercial altamente efectiva.

El mercadeo con aromas consiste en vincular un producto, servicio o marca con un olor específico, de tal forma que el cliente evoque un recuerdo al percibir dicho aroma. Lo ideal cuando se trabaja con marketing olfativo es crear un odotipo que sea continuo y constante cuando se lo expone a la decisión de compra del cliente.

En muchas ocasiones, no aplica el manejo de un olor de forma constante y perene, por el contrario hay negocios que necesitan tener odotipos dinámicos, éstos son olores por épocas o temporadas a fin de crear expectativa e interés en los clientes, y diferenciación e innovación con la competencia. En Quito Ecuador, el Centro Comercial Quicentro Shopping es un ejemplo de esto, ya que en navidad utiliza su odotipo de pino de navidad, para el día de la madre un odotipo frutal femenino y para el día del niño un odotipo a chicle. Lo maravilloso de esta estrategia de marketing olfativo con odotipo dinámico es que los clientes cuando perciben el olor de la temporada inmediatamente experimentan sensaciones agradables y se estimula la compra.
En términos generales, este revolucionario e innovador marketing olfativo tiene como objetivo reforzar la imagen de una empresa, crear fidelidad y recordación, crear ambientes agradables y confortables y sobre todo mejorar las ventas a través de una experiencia placentera de compra.

El marketing olfativo no es únicamente perfumar un espacio, la estrategia debe ir más allá, se trata de crear la identidad de la marca y la necesidad de atraer al público y mejorar la recordación. Por esta razón, este tipo de mercadeo debe esconder una estrategia de fondo, que en algunos casos la estrategia es motivar y estimular al cliente interno en los procesos productivos. Un ejemplo claro es la investigación de la Universidad de Oxford (Reino Unido),  la cual ha demostrado que un olor a menta puede mejorar la concentración, y que los aromas a cítrico pueden ayudar a los conductores distraídos a mantenerse alerta.

La magia y los efectos de los olores es tan espectacular, que éstos pueden ocasionar en los clientes respuestas favorables a la compra, cerrar la venta y pagar con gusto el servicio o producto elegido; por esta razón, decimos que el marketing olfativo es una estrategia sigilosa, efectiva e invisible, ya que cuando exponemos al Cliente a un olor su sentido del olfato no puede decidir entre oler o no oler, siempre va a oler y siempre estará expuesto a la estrategia de mercadeo.